Cuando se descubrieron las inmensas ruinas de Boğazköy en el siglo XIX, éstas parecían completar un acertijo. La memoria de los hititas no había perecido por completo, existía después de todo, una referencia en la biblia en el nombre de los hitim, que indicaba un grupo que vivía en Palestina, al que por un pasaje del Génesis sabemos que Abraham, como extranjero, compró una tumba en Canaán.
Hattusas, hoy conocida en lengua turca como Boğazköy, era la capital de la civilización hitita. En 1.915, el checoslavaco B. Hrozny descifró la lengua hitita escrita en cuneiforme, para comprender que los hititas representaban, en el perfil de las civilizaciones del Próximo Oriente, un pueblo realmente nuevo perteneciente al mismo tronco indoeuropeo del que, con los griegos y los romanos, derivaban gran parte de las gentes de Europa. Sin embargo, el nombre de Hattusas no es hitita, sino hatti, o sea, de una lengua perteneciente a un sustrato no indoeuropeo anterior a la llegada de los indoeuropeos; en esta lengua más antigua, la ciudad se llamaba Hattus y los hititas adoptaron su nombre cuando la conquistaron hacia el s.XVm a.C., junto con el reino del cual era capital Hatti. Quienes eran estos hatti que habitaban en Capadocia septentrional, lo sabemos inicialmente por las referencias de los invasores hititas, que no solamente heredaron su capital, sino también muchos elementos del culto, divinidades, nombres de lugares y ritos.
Los hititas que se cree proceden del Caúcaso, tuvieron como primer rey a ANITTA, que fue quien acabó con el imperio Hatti y su capital HATTUŞ y fundó el imperio hitita en el centro de Anatolia. En el s.XVI aC. Anitta fue sucedido por LABARNAI y éste por MURŞILII que conquistó Babilonia en 1.630 a.C.. A su regreso de Babilonia, Murşili I fue asesinado por su cuñado, comenzando de este modo las luchas por el trono. LUGAL venía a significar rey en lengua hitita y ellos se conocían a sí mismos con el calificativo de GÛNEŞIM (mi sol), siendo el sol figura decoratiba de todos sus trajes. Existía un ejército llamado MEŞEDI, encargado de la seguridad del rey y un parlamento "PANKUŞ", encargado del nombramiento del sucesor y de supervisar la pena de muerte de cualquier familiar del rey. Con el tiempo, este parlamento perdió su importancia, pasando su poder, entre 1.480-1.180 a.C. a manos del rey y la reina.
Los hititas al conquistar el país acabaron por inponer su lengua que ellos llamaban "Nesili", es decir, la lengua de la ciudad de Nesa, que hoy identificamos como Kanish, la actual Kültepe, ciudad muy antigua que se remonta al III milenio y fue conquistada por los mismos invasores indoeuropeos.
Dos son las preocupaciones en la formación de los asentamientos hititas en el II y el I milenio a.C.; la primera, una característica formación de los núcleos urbanos con escarpadas fortalezas defendidas por fuertes murallas; la segunda, el culto de las fuentes y de las lluvias como aprovisionamiento de agua para la alimentación y la agricultura. La Hattusas del II milenio se concentró en tomo a este primer núcleo, originalmente un poblado de simples casas privadas con hogares y sin otro ajuar que la cerámica.
El segundo período de esta lase hatti, es el asentamiento desarrollado en los niveles de BiiyQkKale y en uno de ellos tiene su sede una administración, como indican los numerosos grumos de arcilla hallados con las huellas de sellos de troquel con figuras de animales, de monstruos y de motivos geométricos, que servían para estampillar las diversas mercancías. La ciudad era tan importante que en su parte norte recibió una colonia de mercaderes asirios, el Karum, un barrio entero con casas de comerciantes, procedentes estos de Assur. Anatolia, adonde se podría llegar desde Asiría con relativa facilidad por el curso de los ríos Tigris y Eúfrates, era rica en metales como el oro, la plata o el cobre, éste último particularmente importante para obtener, en aleación con el estaño, el bronce. Esto basta sin duda, para explicar el interés hacia la región, demostrada primero por los soberanos akkadios y después por los reyes de la dinastía III de Ur, y finalmente por los habitantes de Assur. La fase entre 1.400 y 1.200 a.C. corresponde al período de mayor esplendor del nuevo imperio hitita. La ciudad de Hattusas cubría una superficie de 120 hectáreas, encerradas por medio de un complejo sistema de fortificaciones y fosos. De las puertas de la ciudad son célebres, la de los Leones, la de las Esfinges y la del Rey. Deben su nombre a las correspondientes esculturas (aún parcialmente visibles) que adornaban la entrada. La escritura de todas las figuras está inspirada en el mismo gusto de corpulenta volumetría, que se subraya constantemente en el rostro, las mandíbulas, mejillas llenas y nariz ganchuda.
Tanto la ciudad antigua como la nueva, estaban completamente ocupadas, aunque las excavaciones solamente nos han proporcionado documentación sobre las fortalezas y los templos. La vida oficial se desarrollaba en la antigua ciudadela de Büyükkale, donde se alzaban los edificios residenciales de la dinastía, así como los oficiales y los administrativos. En el s. XIII a.C. la ciudadela conoció su última reconstrucción monumental.
Conocidas son las estatuillas realizadas con motivo de las celebraciones religiosas. Estas figuras con forma de toro llamadas SERRI y HURRI, representaban al Dios del viento. Además Hurri representaba la noche y Serri el día. Así como la religión hitita acoge entre los siglos XV y XIV a.C. ritos y divinidades hurritas, podemos pensar que ocurrió lo mismo en el campo de la arquitectura y tal vez de las artes. Si en realidad Hattusa§ adquiere en el siglo XIV a.C. aquel aspecto de vasta metrópoli y de centro comercial que ya hemos descrito, esto se debe en gran parte a la estabilidad conseguida tanto en el interior como en el exterior, a la seguridad de las fronteras nacionales y al programa de anexiones territoriales y de estrechos lazos internacionales, que son mérito del gran soberano Suppiluliuma (1.380- 1.346). En solo veinte años, este rey consiguió recuperar para el reino hitita casi todo el territorio anatolio y añadirle además toda Siria centro-septentrional, disputándosela a los egipcios y a los mitami, tanto con victoriosas campañas militares como con sagaces tratados de alianza con los distintos soberanos, convirtiendo la ciudad más rica e importante de Siria en una zona gobernada en su nombre por su propio hijo Pinyasil. Con Egipto las relaciones tienen altibajos como es inevitable entre potencias de igual peso político y militar. Sin embargo en algunos casos asistimos a relaciones directas e incluso a la formación de parentescos, como cuando la viuda de TutanKhanón se dirige a Suppiluliuma para pedirle por esposo a su hijo, el infortunado Zananza, que morirá a manos de los aspirantes al trono del faraón antes de coronar esta sagaz unión política. Zananza será vengado por su padre que irá a la guerra contra el reino egipcio. Con los reyes siguientes (1.329-1.250) la situación general evoluciona tanto en los territorios conquistados como en Anatolia. Con los egipcios se asiste a un empeoramiento de las relaciones y a una continua confrontación en las fronteras que culmina con la batalla de Qadesh contra Ramsés II. Tras un tratado reforzado también por el matrimonio entre la hija del rey hitita y del propio Ramsés n, se define un status entre los dos reinos.El tratado de Qadesh fue el primer tratado del mundo que se estableció entre dos países.
En el s.XIII a.C., se produce pues, la consolidación del dominio hitita, y Hattu§a§ adquiere una fisonomía de gran ciudad monumental como Babilonia, Tebas y Assur. Si Yazilikaya y las puertas nos han conservado una excepcional documentación sobre el arte monumental, aún nos es mejor conocida la glíptica de este período por un centenar de impresiones. Algunos proceden de los sellos de los soberanos, representados a veces con sus esposas con el idiograma del nombre en jeroglífico hitita, y en la parte exterior la traducción en akkadio y la transcripción en caracteres cuneiforme, signo de que en estos casos los sellos guardan documentos de carácter internacional. Los últimos documentos pertenecen a Suppiluliuna II que reinó hacia el 1.200 a. C. con él y después la ciudad llegó a su fin. Por aquel entonces, otros pueblos se mueven por Anatolia, y Hattu§a§ convertida en presa fácil, es ocupada por los frigios tras un pequeño período de abandono.Todo esto es un signo evidente de la continuidad entre las dos culturas, la hitita y la frigia, que se pone de manifiesto en Hattu§a§ (además de en Gordión y en la ciudad de Midas) en muchos rasgos como en la conservación del tipo de ciudadela fortificada en las alturas naturales, y sobre todo, en el culto del agua y de las fuentes (durante el reino frigio). Igual que el hitita, el reino frigio caerá en manos de nuevos pueblos, los cimerios. Pero con la caída de este reino, Hattusas desapareció por segunda vez ya definitivamente.
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5 Nisan 2011 Salı
HATUŞAŞ - BOĞAZKÖY
1 Nisan 2011 Cuma
KANİSH- KÜLTEPE III MILENIO
Ya a finales del siglo pasado, habían aparecido en el mercado de las antigüedades, algunas tablillas de arcilla escritas en caracteres cuneiformes, de las que los comerciantes afirmaban que procedían de Kanish, la actual Kültepe. Los documentos eran muy interesantes porque revelaban toda una serie de datos, hasta entonces ignorados, sobre la organización de una colonia de mercaderes asirios, establecida en aquella zona de la antigua Anatolia.
En 1.906 después de una primera tentativa infructuosa por localizar el lugar exacto de procedencia de los textos, en 1.925 el famoso lingüista checoslovaco B. Hrozny, tras varios fracasos, descubrió justo a poca distancia de Kültepe, el lugar donde habían sido hallados los documentos tiempo atrás. Hrozny pudo así descubrir otro millar de documentos y se convenció de que en aquella región residían los mercaderes extranjeros, mientras la cercanísima colina de Kültepe, ocultaba las ruinas de una ciudadela fortificada, en la que parecía habitar exclusivamente la población local. La colina principal de Kültepe y el vecino campo de ruinas, ocultaban los restos del antiguo centro de Kanish, que tuvo por lo menos dos fases de ocupación durante el III milenio a.C., pero que alcanzó su máximo esplendor durante el II milenio a.C. Durante estas fases, el centro estaba formado por una ciudadela en torno a la cual se extendía el llamado Karum, es decir, el emporio comercial. Era éste el asentamiento en el que se concentraban las viviendas ocupadas por los locales. En Karum, las casas más bien amplias y bien construidas, estaban organizadas de forma que tenían al menos una habitación como oficina, y en ésta so Han conservarse los documentos escritos. Las calles, amplias para permitir el paso de animales de carga, con frecuencia daban a pequeños plazas en las que se disponían tiendas y talleres artesanos. Comercios y talleres se agrupaban también a veces, en zonas especiales cubiertas, especie de pequeños bazares. En la ciudadela, a cuyos pies se extendía la " ciudad de los mercaderes ", se hallaban algunos santuarios mayores, cinco según los textos, pero sobre todo el palacio, en el que tenía su residencia la dinastía local. Los mercaderes residentes en Kanish, son semejantes a modernos empresarios autónomos, ya que organizan su propio tráfico, una vez pagados los impuestos, gozan de los consiguientes beneficios mientras sus colegas más antiguos aparecen más ligados a las estructuras religiosas o palatinas.
Los textos de Kanish revelan que los emporios comerciales asirios eran numerosos en Capadocia; entre ellos Kanish, era el mayor y a él se remitían los otros cuando surgía algún problema de carácter económico o jurídico. Algunas familias tenían el monopolio de los tráficos, y mientras los cabezas de familia permanecián en la patria para controlar los hilos de la compleja red de importación-exportación, los más jóvenes eran enviados a las colonias donde cumplían su "noviciado" en espera de suceder al jefe a su muerte o tras su "jubilación". Como las mujeres e hijos se quedaban en la patria, era frecuente que los colonos crearan familias indígenas. Esto les permitía, además de mejorar lo que llamamos "calidad de vida", tener mejores relaciones con la población local. Por lo que respecta al tipo de mercancías tratadas, los principales objetos de tráfico e intercambio eran los metales y los tejidos. Estos se transportaban por vía terrestre con largas caravanas de asnos. En Kanish han salido a la luz testimonios inportantes de relaciones e influencias referidos a otras zonas del mundo contemporáneo, en particular a la zona de Asia. Tales relaciones se manifiestan en la presencia de algunos tipos de cerámica característicos y en la difusión de algunos tipos de armas. El mayor núcleo de los textos de Kanish, pertenece al nivel II que fiie evidentemente destruido hacia 1.800 a.C., tal vez en un ataque de pueblos hititas que no se puede llegar a probar. Tras un breve intervalo en la ocupación, la ciudad y Karum fueron reconstruidas con una mayor extensión, si bien la documentación escrita es mucho más reducida. Mientras por una parte los centros anatolios ligados a las colonias asirías perdían importacia, también
Siria y Mesopotamia entraban en crisis. Tal crisis culminó con la destrucción de la ciudad de Mari, en el Eufrates medio, por obra de Hamraurabi de Babilonia hacia 1.670 a.C.. Quedó así defínivamente destruida una red comercial que había sido creada en el II milenio a.C. y que hasta entonces había unido estrechamente, aunque con altibajos, Anatolia, alta Siria y alta Mesopotamia. En particular, por lo que respecta a Anatolia, este acontecimiento llegó a una fase de gran estabilidad, ya que los soberanos locales, habituados desde hacia tiempo a un flujo más o menos constante de riquezas, se encontraron de pronto obligados a hacer frente a las necesidades de sus cortes con sistemas menos ortodoxos: el pillaje y la conquista. A este período de pequeños pero continuos conflictos internos, puso fin la constitución del primer gran imperio hitita que consolidaron Haltusil I y Mursil I,llegando hasta Siria, donde acabaron con el predominio de la gran capital, Alepo, hacia el 1.600 a.C.
En 1.906 después de una primera tentativa infructuosa por localizar el lugar exacto de procedencia de los textos, en 1.925 el famoso lingüista checoslovaco B. Hrozny, tras varios fracasos, descubrió justo a poca distancia de Kültepe, el lugar donde habían sido hallados los documentos tiempo atrás. Hrozny pudo así descubrir otro millar de documentos y se convenció de que en aquella región residían los mercaderes extranjeros, mientras la cercanísima colina de Kültepe, ocultaba las ruinas de una ciudadela fortificada, en la que parecía habitar exclusivamente la población local. La colina principal de Kültepe y el vecino campo de ruinas, ocultaban los restos del antiguo centro de Kanish, que tuvo por lo menos dos fases de ocupación durante el III milenio a.C., pero que alcanzó su máximo esplendor durante el II milenio a.C. Durante estas fases, el centro estaba formado por una ciudadela en torno a la cual se extendía el llamado Karum, es decir, el emporio comercial. Era éste el asentamiento en el que se concentraban las viviendas ocupadas por los locales. En Karum, las casas más bien amplias y bien construidas, estaban organizadas de forma que tenían al menos una habitación como oficina, y en ésta so Han conservarse los documentos escritos. Las calles, amplias para permitir el paso de animales de carga, con frecuencia daban a pequeños plazas en las que se disponían tiendas y talleres artesanos. Comercios y talleres se agrupaban también a veces, en zonas especiales cubiertas, especie de pequeños bazares. En la ciudadela, a cuyos pies se extendía la " ciudad de los mercaderes ", se hallaban algunos santuarios mayores, cinco según los textos, pero sobre todo el palacio, en el que tenía su residencia la dinastía local. Los mercaderes residentes en Kanish, son semejantes a modernos empresarios autónomos, ya que organizan su propio tráfico, una vez pagados los impuestos, gozan de los consiguientes beneficios mientras sus colegas más antiguos aparecen más ligados a las estructuras religiosas o palatinas.
Los textos de Kanish revelan que los emporios comerciales asirios eran numerosos en Capadocia; entre ellos Kanish, era el mayor y a él se remitían los otros cuando surgía algún problema de carácter económico o jurídico. Algunas familias tenían el monopolio de los tráficos, y mientras los cabezas de familia permanecián en la patria para controlar los hilos de la compleja red de importación-exportación, los más jóvenes eran enviados a las colonias donde cumplían su "noviciado" en espera de suceder al jefe a su muerte o tras su "jubilación". Como las mujeres e hijos se quedaban en la patria, era frecuente que los colonos crearan familias indígenas. Esto les permitía, además de mejorar lo que llamamos "calidad de vida", tener mejores relaciones con la población local. Por lo que respecta al tipo de mercancías tratadas, los principales objetos de tráfico e intercambio eran los metales y los tejidos. Estos se transportaban por vía terrestre con largas caravanas de asnos. En Kanish han salido a la luz testimonios inportantes de relaciones e influencias referidos a otras zonas del mundo contemporáneo, en particular a la zona de Asia. Tales relaciones se manifiestan en la presencia de algunos tipos de cerámica característicos y en la difusión de algunos tipos de armas. El mayor núcleo de los textos de Kanish, pertenece al nivel II que fiie evidentemente destruido hacia 1.800 a.C., tal vez en un ataque de pueblos hititas que no se puede llegar a probar. Tras un breve intervalo en la ocupación, la ciudad y Karum fueron reconstruidas con una mayor extensión, si bien la documentación escrita es mucho más reducida. Mientras por una parte los centros anatolios ligados a las colonias asirías perdían importacia, también
Siria y Mesopotamia entraban en crisis. Tal crisis culminó con la destrucción de la ciudad de Mari, en el Eufrates medio, por obra de Hamraurabi de Babilonia hacia 1.670 a.C.. Quedó así defínivamente destruida una red comercial que había sido creada en el II milenio a.C. y que hasta entonces había unido estrechamente, aunque con altibajos, Anatolia, alta Siria y alta Mesopotamia. En particular, por lo que respecta a Anatolia, este acontecimiento llegó a una fase de gran estabilidad, ya que los soberanos locales, habituados desde hacia tiempo a un flujo más o menos constante de riquezas, se encontraron de pronto obligados a hacer frente a las necesidades de sus cortes con sistemas menos ortodoxos: el pillaje y la conquista. A este período de pequeños pero continuos conflictos internos, puso fin la constitución del primer gran imperio hitita que consolidaron Haltusil I y Mursil I,llegando hasta Siria, donde acabaron con el predominio de la gran capital, Alepo, hacia el 1.600 a.C.
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